¿Por qué decidiste crear vuestra propia Hora Loca?
Empecé a ver este tipo de servicio sobre todo en la península y, como a nosotros nos gusta una juerga y una jarana más que a nadie, empecé a investigar. Me di cuenta de que en Mallorca prácticamente no se estaba ofreciendo ni se estaba incorporando a las bodas y pensé: esto tiene que estar en Palmafotomatón sí o sí. Queríamos ser de los primeros en traer el concepto aquí y empezar a ofrecer algo diferente dentro de la fiesta.
¿Y de dónde sale el nombre Palmaliada?
Porque “Hora Loca” está por todas partes. Nos apetecía darle un nombre nuestro, algo que tuviera identidad propia y que la gente relacionara directamente con Palmafotomatón. Al final nosotros lo que montamos es exactamente eso: una Palmaliada. Nos pareció divertido, muy de marca y muy nosotros.

¿Recuerdas la primera que hicisteis?
Perfectamente. Era una boda pequeña, muy familiar. La novia estaba bastante preocupada porque tenía muchos invitados mayores. Cuando llegamos ya se había empezado a marchar bastante gente y los que quedaban estaban bastante apagados, muchos sentados. Levantamos a padres, madres, abuelos, niños… a todo el mundo. Estuvimos una hora dándolo absolutamente todo y aquello cambió por completo. Después la novia nos dio las gracias como cinco mil veces. Me decía que gracias a nosotros habían tenido esa fiesta de boda que ella se había imaginado y que, de otra manera, probablemente no habría ocurrido. Creo que ahí confirmé definitivamente que esto funcionaba.
¿Qué diferencia una buena Hora Loca de simplemente repartir disfraces y accesorios?
Todo. Para mí repartir palos LED en una boda no es una Hora Loca. Puedes sacar cuatro accesorios y que los invitados se los cojan, claro que se van a divertir. Pero una Hora Loca es otra cosa. Hay un equipo de animación, coordinación previa, una entrada, música, momentos preparados, elementos sorpresa y gente pendiente de que esa pista se mantenga arriba durante toda la experiencia.
¿Qué papel tiene el DJ?
Importantísimo. Siempre recomiendo invertir en un buen equipo musical y en un buen DJ porque cambia completamente una fiesta. Cuando tienes delante a alguien que entiende lo que está ocurriendo, sabe acompañarte, mantener el subidón y coordinarse con el equipo, todo fluye muchísimo mejor. La Hora Loca es un trabajo en equipo.
¿Hay un momento perfecto para hacerla?
No existe una norma escrita. Nosotros normalmente recomendamos dejar pasar aproximadamente una hora desde el inicio de la barra libre. Así la gente ya ha calentado motores y está más receptiva. Pero también hemos hecho Palmaliadas justo al comenzar porque los novios querían arrancar directamente arriba. Cada boda tiene su ritmo.
¿Los novios tienen que ser especialmente fiesteros?
Para nada. Nos hemos encontrado parejas bastante tranquilas y luego han sido los primeros en darlo absolutamente todo. Hay algo muy curioso cuando le pones un accesorio a alguien, tienes un animador al lado y empiezas a contagiarle esa energía. La vergüenza desaparece bastante rápido. Eso sí, a nosotros nos encantan los novios atrevidos porque nos permiten jugar todavía más.
¿Qué suele pasar con los invitados que al principio miran desde fuera?
Siempre hay alguno que empieza mirando desde la distancia con cara de “yo ahí no me meto ni loca”. Y precisamente uno de nuestros objetivos es ir a por esos. Les acercas un atrezzo, el animador empieza a tirar de ellos, ven al resto dándolo todo y al final se contagian. A los cinco minutos igual están con una peluca, unas gafas imposibles y bailando como si llevaran toda la noche esperando ese momento. Nos encanta que no se quede solo en los cuatro más fiesteros de siempre.
¿Qué elemento suele sorprender más?
Todo suma, pero hay cosas que inevitablemente llaman mucho la atención: el robot LED, el Megatrón, un saxofonista o percusionista en directo… Son elementos que normalmente no esperas encontrarte de repente dentro de la fiesta de una boda y provocan ese momento de “¿pero qué está pasando aquí?”.
Safari, Festival y Locura: ¿cómo los explicas?
Safari es nuestro pack más rocambolesco. Mezclamos todo tipo de universo animal y personajes: granja, cowboys, indios, animales salvajes… Es muy absurdo y muy divertido. Festival está pensado para parejas más festivaleras: mucha luz, neón y un aire Burning Man o Coachella. Y Locura es para quien dice “yo quiero todo”: robot LED, Megatrón, música en directo… eso ya es montar un pequeño festival dentro de tu boda.

¿Hasta dónde personalizáis?
Nos han pedido de todo: temática marítima, Harry Potter, años 20, Mardi Gras… Y nos encanta porque ahí ya no estás simplemente preparando una Hora Loca; estás creando un pequeño universo para esa boda. Tiene su parte complicada porque hay que encontrar atrezzo, pensar la animación y ver cómo integrarlo, pero precisamente esa parte creativa nos gusta muchísimo.
“Mi gente ya se anima sola. No necesito animación”.
Mentira. [Ríe.] Eso es porque todavía no han estado en una buena Hora Loca. Una cosa es que tus amigos sean fiesteros. Otra es lo que ocurre cuando metes en esa pista animadores, música coordinada, atrezzo, efectos y una serie de estímulos pensados para llevar esa fiesta todavía más arriba.
¿Qué ocurre cuando termina Palmaliada?
Normalmente la fiesta continúa arriba. Obviamente no puedes mantener el mismo pico de energía durante cuatro horas, pero ya has llevado a los invitados a un mood diferente. Han entrado ahí y quieren seguir. Palmaliada funciona muchas veces como ese empujón que necesitaba la fiesta.
¿Qué es lo que más disfrutas tú cuando lo ves desde fuera?
Las idas de olla de la gente. Ver de repente a la abuela haciendo twerking, alguien intentando hacer breakdance o a la persona que parecía más seria de toda la boda siendo la que más está dando el espectáculo. Y tengo que reconocer una cosa: aunque mi función muchas veces es estar coordinando y pendiente de que todo salga bien, hay momentos en los que se me contagia tanto la energía que soy la primera que termina metiéndose en medio. No lo puedo evitar. Adiós cordura, hola locura.
¿Qué diferencia vuestra forma de trabajar?
Creo que la diferencia está en cómo nos implicamos. Nosotros no somos de llegar, soltar cuatro cosas y desaparecer. Nos gusta conocer a los novios, saber qué les gusta, qué no, coordinarnos con DJ, wedding, espacio… y montarlo todo con sentido. Al final sí, hacemos una Hora Loca, pero intentamos que tenga su rollo, que no parezca una cosa estándar que podrías meter igual en cualquier boda. Y eso para mí es importante.









