De San Francisco a Mallorca
Hay bodas que empiezan mucho antes de que suene la primera canción en Mallorca. La de Christie & Jeremy empezó al otro lado del Atlántico, con una ceremonia civil íntima en San Francisco City Hall, y continuó después bajo el cielo mallorquín, rodeados esta vez de familia y amigos.
Dos celebraciones, dos continentes y una forma preciosa de unirlas. Para su boda en Mallorca eligieron Jardines de Alfabia, un lugar con vegetación, piedra, arquitectura con historia y rincones que hacen que cada parte de la celebración tenga su propio escenario. Y nosotros tuvimos la suerte de formar parte de la fiesta.

Jardines de Alfabia: un escenario con personalidad propia
Hay espacios que funcionan como un lienzo en blanco y otros que ya tienen muchísimo que contar antes de empezar a decorarlos. Jardines de Alfabia pertenece claramente al segundo grupo.
La arquitectura histórica, las texturas de la piedra y toda la vegetación de sus jardines fueron parte fundamental de la estética de Christie & Jeremy. La ceremonia se planteó frente a una de las fachadas de la finca, con grandes cortinas blancas enmarcando el acceso y una intervención floral delicada. Nada excesivo. Y precisamente por eso funcionaba tan bien.

Una boda diseñada como una experiencia
La organización estuvo en manos de I DO NOMAD Wedding, que construyó una celebración con una identidad visual muy marcada y pequeños detalles que iban apareciendo a lo largo del día.
La estética se alejaba bastante de la típica boda mediterránea neutra. El blanco de la ceremonia convivía después con burdeos, rojos profundos, plateados y el verde intenso de los jardines. En el cóctel, las flores surgían directamente de las mesas, la cubertería plateada se convertía casi en una pieza escultórica y el seating plan monocromático contrastaba con el entorno.
Más que llenar el espacio de decoración, había pequeñas intervenciones que hacían que todo tuviera personalidad. Y eso se nota muchísimo en las fotografías.

Trabajar con Lara y el equipo de I DO NOMAD
Queremos hacer una mención especial a Lara y a todo el equipo de I DO NOMAD Wedding. Desde nuestra parte fue un auténtico placer trabajar con ellas: la coordinación fue fácil, el trato cercano y en todo momento se notaba que había un equipo pendiente de que cada proveedor pudiera hacer bien su trabajo.
En eventos así, cuando la comunicación entre wedding planner y proveedores fluye, se nota muchísimo. Da gusto coincidir con equipos que no solo cuidan la estética y la experiencia de los novios, sino también la forma de trabajar con todas las personas que hay detrás. Y eso, para nosotros, también forma parte de una boda bien hecha.

De San Francisco City Hall a Mallorca
Probablemente uno de los momentos más especiales fue la forma en la que Christie & Jeremy consiguieron traer también a Mallorca la primera parte de su historia. Su ceremonia civil había tenido lugar en San Francisco City Hall y, durante la boda en Mallorca, sus invitados pudieron revivir imágenes de aquella ceremonia mediante una proyección coincidiendo con el momento de la torre de champagne.
Familiares y amigos reunidos ahora al otro lado del mundo podían compartir también aquel primer sí. No había que elegir entre una celebración y otra: las dos formaban parte de la misma historia. San Francisco abrió el capítulo. Mallorca reunió a todos para celebrarlo.

Christie & Jeremy: entre lo clásico y lo editorial
También los looks encajaban con esa mezcla de estilos. Christie eligió un vestido de líneas limpias, con volumen y textura, acompañado de un velo largo para la ceremonia. Jeremy se alejó del negro tradicional con un traje en burdeos profundo, un tono que dialogaba muy bien con otros detalles de la celebración.
Y cuando avanzó la noche aparecieron las gafas. Ahí ya sabemos que las cosas empiezan a ponerse interesantes.

Y después llegó Palmafotomaton
Porque una cosa es tener las fotografías perfectas de una boda. Y otra bastante distinta es lo que empieza a pasar cuando llega la fiesta, desaparecen los protocolos y los invitados dejan de preocuparse demasiado por salir impecables.
Ahí entramos nosotros. El fotomatón se integró dentro de la celebración como un punto más de la noche y terminó haciendo exactamente lo que más nos gusta que haga: juntar gente, provocar fotos que probablemente no existirían de otra manera y sacar esa versión un poco menos formal de todos. Incluidos los novios.

De la foto elegante a… bueno, esto
Durante el día puedes tener el retrato perfecto: vestido impecable, traje impecable y jardines de fondo. Y unas horas después estás delante de un fotomatón con unas gafas naranjas. Como debe ser.
El fotomatón recoge una parte completamente diferente del día: cuando la ceremonia ya queda lejos, la gente ha cogido confianza y nadie necesita demasiadas indicaciones delante de la cámara. Christie y Jeremy también se apuntaron. Su fotografía frente al fondo de terciopelo burdeos resume bastante bien por qué nos gusta tanto estar en las fiestas.
Una boda que tenía sentido de principio a fin
Hay bodas en las que cada parte parece pertenecer a una celebración diferente. Aquí ocurría justo lo contrario. La arquitectura de Jardines de Alfabia, la decoración, la gama de colores, los looks, la papelería y después la fiesta tenían un mismo hilo.
La organización de I DO NOMAD Wedding, con Lara y su equipo al frente, consiguió que cada parte tuviera personalidad sin perder coherencia. Para nosotros fue un placer compartir evento con ellas: cercanas, resolutivas y muy fáciles de coordinar. Fue un gusto poner nuestro pequeño granito de arena cuando llegó una de nuestras partes favoritas: la fiesta.

Gracias, Christie & Jeremy 🤍
De San Francisco a Mallorca. De una ceremonia íntima a una celebración rodeados de los suyos. Y de las fotografías perfectas del día a las gafas naranjas del fotomatón unas horas después.
Nos quedamos con todo. Gracias por dejarnos formar parte de vuestra boda y de ese momento en el que empezó oficialmente la versión menos formal de la noche. Christie & Jeremy, thanks for having us. 🤍
El equipo detrás de la boda







