Mallorca hizo el resto
Hay bodas que se celebran en un lugar bonito y hay bodas que parecen pertenecer a ese lugar desde el principio. La de Molly Smith y Tom Clare fue de las segundas. Los ganadores de Love Island: All Stars en 2024 eligieron Son Marroig, entre Deià y Valldemossa, para reunirse con sus familiares y amigos en Mallorca.
Desde Palmafotomaton tuvimos la suerte de formar parte de esa noche. Y cuando estás allí, trabajando detrás de la cámara, la historia se cuenta de otra manera: por lo que ves, por lo que ocurre entre foto y foto y por cómo la fiesta va creciendo poco a poco.

Son Marroig: una localización que no necesita demasiadas explicaciones
El templete, el Mediterráneo, la Serra de Tramuntana y esa luz de Mallorca hacen buena parte del trabajo. La estética de la boda —blancos, tonos neutros y flores claras— acompañaba al paisaje sin intentar competir con él.
La planificación y la coordinación estuvieron en manos de Talia, de Talia Bell Events. Para nosotros fue un auténtico placer trabajar con ella y con su equipo: todo estaba cuidado, coordinado y era fácil saber qué tenía que pasar en cada momento.

Del vestido de ceremonia a la fiesta
Molly llegó a la ceremonia con un look de novia pensado para un escenario como Son Marroig. Más tarde cambió a un segundo vestido, más ajustado y preparado para disfrutar de la noche. El cambio modificó por completo la energía visual de la celebración.
No atribuimos ninguno de los vestidos a una firma porque no tenemos ese dato confirmado. Preferimos contar lo que sí vimos y dejar que las fotografías de Chelsea White hagan el resto.

El fotomatón también formaba parte de la estética
Para Molly y Tom preparamos una propuesta muy limpia: photocall blanco, alfombra blanca y fotografías en color y en blanco y negro. La idea era sencilla: que el montaje encajara con la boda y que los invitados fueran el centro.
El color conserva la energía de la fiesta. El blanco y negro aporta un acabado más editorial. Dos formas de recordar la misma noche, sin disfrazarla ni llenarla de elementos que no necesitaba.

Rostros conocidos entre los invitados
Entre los invitados estuvieron también varios rostros conocidos de Love Island: Casey O’Gorman, padrino de Tom, Sophie Piper, Josh Ritchie, Mitch Taylor y Hayley Griffin.
Más que una lista de nombres conocidos, eran amigos y personas cercanas a la pareja. Y eso se notaba en la forma de disfrutar la noche, de mezclarse con el resto de invitados y de dejarse llevar delante de la cámara.

Cuando el fotomatón se convierte en punto de encuentro
Primero entra una pareja. Después vuelve con sus amigos. Alguien propone repetir y, cuando te quieres dar cuenta, hay grupos que ya llevan varias fotos distintas. Eso fue exactamente lo que ocurrió en Son Marroig: el fotomatón se convirtió en un lugar al que la gente iba y volvía durante la fiesta.
Molly y Tom fueron además un auténtico encanto con nosotros, cercanos y disfrutando muchísimo de su boda. Esa actitud también se nota en las imágenes y en el ambiente que se creó alrededor del montaje.

Una destination wedding muy Mallorca
La boda de Molly y Tom resume bien por qué Mallorca sigue siendo un destino tan buscado para bodas internacionales: una localización como Son Marroig, el Mediterráneo, la Serra de Tramuntana y una celebración que reúne a personas llegadas desde fuera.
Muchas destination weddings no terminan cuando acaba la ceremonia. Se convierten en un viaje alrededor de la boda. Y para quienes trabajamos en ellas, también en una oportunidad de formar parte de una historia que continúa mucho después de la última foto.

Gracias, Molly & Tom
Para nosotros fue una de esas bodas que apetece recordar: por el sitio, por cómo quedó el montaje, por la energía de la fiesta y por lo fácil que fue trabajar con todo el equipo.
Nos quedamos con una boda preciosa, gente pasándoselo muy bien y un fotomatón que no paró. Molly & Tom, thanks for having us. 🤍
El equipo detrás de la boda









